Este modelo conceptual es una síntesis de los elementos más relevantes en los que convergieron los modelos de estándares revisados, los planteamientos acerca de la educación para el siglo XXI, los resultados de investigaciones y los señalamientos de expertos nacionales e internacionales.
Esta síntesis permitió concluir que el concepto fundamental al que debe responder la educación de las nuevas generaciones en el campo de las tecnologías digitales, es la apropiación social de dichas tecnologías:
“Apropiarse de algo significa hacerlo propio hasta el punto de poder aplicarlo a conveniencia y según los requerimientos y características de situaciones específicas. Apropiarse de las tecnologías digitales implica, entonces, no solo tener algún contacto con ellas, o saber usarlas, sino también conocer de ellas lo necesario y suficiente para lograr sacar ventaja de sus potencialidades en las diversas situaciones que se nos presentan en la vida cotidiana (…). Se trata de hacerlas propias, en el sentido de incorporar plenamente el aprovechamiento de sus potencialidades a nuestro repertorio de funcionamientos posibles, tales como hablar, escribir, leer, razonar lógicamente, expresar emociones o trabajar en equipo. Esta apropiación, así descrita, hace referencia a las personas individuales y las posibilidades que con ella se les abren para lograr su pleno desarrollo y mejorar su calidad de vida. Pero no puede desligarse de la apropiación social. La apropiación de las tecnologías por las personas viene determinada por el grado en que la sociedad, como un todo, se interese por facilitar a las personas las oportunidades y condiciones para que adquieran estas capacidades, por ejemplo a través de políticas públicas, programas educativos masivos o proyectos comunitarios, entre otras posibilidades”. (Fundación Omar Dengo, 2006; p. 18)
Estos estándares de desempeño definen con claridad qué se espera que los estudiantes sepan sobre las tecnologías digitales, así como qué deben estar en capacidad de hacer con ellas al cabo de cada ciclo educativo. Tenerlos y emplearlos permitirá:
Alinear la oferta educativa de nuestro país en el campo de las tecnologías digitales, con los requerimientos de la economía y la sociedad global del siglo XXI (competencias del siglo XXI) o Articular el trabajo de los educadores en cada ciclo educativo.
Articular y mejorar la oferta de inclusión de la tecnología en el sistema educativo, desde el preescolar hasta el IV ciclo de la educación secundaria.
Crear indicadores de desempeño que favorezcan el monitoreo y la evaluación del desempeño de los estudiantes.
Mejorar la equidad de la oferta educativa que involucra tecnologías digitales, al establecer cuáles son los desempeños esperados en todos los estudiantes en cada ciclo educativo.
Alinear mejor todos los procesos involucrados en una oferta educativa de calidad, con las metas de aprendizaje establecidas para los estudiantes (p. ej.: los procesos de desarrollo profesional docente, diseño curricular y didáctico, asesoramiento y seguimiento, evaluación y monitoreo de aprendizajes de los estudiantes)
En el caso de los estudiantes que presentan necesidades educativas especiales asociadas a una condición de discapacidad, el trabajo con las tecnologías digitales encuentra en estos estándares un referente para:
Diagnosticar adecuadamente el nivel de funcionamiento de cada estudiante, como base para la planificación y la evaluación.
Ubicar a los estudiantes en un ciclo determinado y orientar su progreso hacia el siguiente, con base en el perfil de desempeño establecido a través del diagnóstico.
Manejar los perfiles de desempeño con la flexibilidad necesaria para poder aprovechar las fortalezas ya consolidadas en los estudiantes y favorecer su progreso tan lejos como sea posible, a través de un proceso educativo sistémico y continuo.
Desarrollar una mediación pedagógica apoyada en la coordinación oportuna y constante entre los docentes de Educación Especial y los docentes de Informática Educativa o de Tecnología.
Utilizar las ayudas técnicas necesarias y adecuadas, después de indagar acerca de su pertinencia para permitir el acceso y el uso de diferentes tecnologías digitales según la condición específica (motora, auditiva, visual) de cada estudiante.
Trabajar con estos estudiantes las guías didácticas correspondientes al ciclo educativo en que se encuentran matriculados.